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Lo que la crisis se llevó

Lo que la crisis se llevó

Hay una palabra que se ha convertido en los últimos dos o tres años en el centro de todo lo que somos, tenemos y aquello a lo que aspiramos. Seguro que ya sabeis de que hablo: la crisis. Hasta 2008 la crisis era una oportunidad para crecer, un término muy tratado por los psicólogos, un vocablo para nombrar asuntos de otros países o una falta de ortografía, si se escribía con acento, cosa que hace mucha gente, por cierto.

Ahora la situación ha cambiado. La crisis lo ocupa todo. Es de lo que se habla en el bar, de lo que se queja uno, con lo que se azotan los políticos o el motivo para revalorizar el trabajo y dejar de quejarse (eso es quizá lo único positivo), además de la desgracia cotidiana que lleva al cierre de numerosas empresas.

Te visita un comercial y ya ni te cuenta lo que hay, total con la crisis no vendemos nada, y en 6 meses estaré en la calle. Qué tal te va?, pues ya sabes, con la crisis... Nos llueven recortes sobre los recortes, que al final hacen que paguemos y copaguemos 80 veces lo mismo y los mismos. Nos tenemos que callar ante la desgracia ajena y las terribles reformas, los políticos derrochadores nos dicen ahora que nos apretemos el cinturón, tenemos que tragar con las obras faraónicas innecesarias que se hicieron que ahora se pudren y llenan de maleza, o se malutilizan. En fin, estas y otras cosas tiene la crisis, ninguna buena, desde luego.

Y digo yo que ya está bien de hablar de la dichosa crisis. A mí me tiene un poco cansada ya, y además que mientras sigamos llorando y rellorando no haremos nada por salir adelante. En la calle se percibe que la crisis se ha llevado la ilusión. La gente trabajaba por un sueldo -más o menos digno- quejarse del trabajo es un tópico español que, en mi modesta opinión, alivia. Seguramente por haber dejado de poner a caldo al jefe, ahora estamos amargados cobrando en la caja de un súper, poniendo gasolina a un coche o atendiendo una llamada telefónica. No sé, igual si volvemos a quejarnos por todo lo que no es crisis recuperamos la ilusión.

Ideas extravagantes aparte, seguro que hay algo que todos podemos hacer aparte de sobrellevar como podamos la cruz de tener que requetepagar en lo sucesivo por toda las prestaciones públicas. Cuando esto haya pasado y los políticos puedan volver a derrochar a manos llenas, tendremos la satisfacción de poder decir que esta crisis, y ya no la nombraré más, la hemos levantado nosotros, sí, los ciudadanos de a pie, los currantes o los parados, los sanos y los enfermos, los autónomos y pequeños empresarios, y ahora los grandes, los asalariados y los jóvenes que han puesto un poco de ilusión y creatividad en esta etapa difícil, los pensionistas y por supuesto las familias y quienes después de 20 años trabajando se han visto en la calle con una edad de difícil proyección para volver a estar en el mercado y algún que otro hijo o familiar al cargo. En fin, yo, después de escribir esto, ya me siento mejor, probad suerte.

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